La mayor operación aérea en la historia de Israel y una respuesta iraní que abarca siete países han desatado una escalada militar directa en Medio Oriente, dejando cientos de muertos y heridos. Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron haber atacado aproximadamente 500 objetivos en Irán con unos 200 aviones de combate, deteriorando lo que calificaron como el arsenal del ‘régimen terrorista iraní’. En respuesta, Teherán lanzó misiles y drones contra objetivos en Israel, Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, incluyendo bases militares estadounidenses. La Media Luna Roja iraní reportó 201 muertos y 747 heridos en 24 de las 31 provincias del país, mientras que las represalias causaron explosiones en hoteles, aeropuertos y bases militares en la región. Imágenes satelitales verificadas por la BBC muestran daños significativos en el complejo de la oficina del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en Teherán, confirmando el alcance de los bombardeos. La escalada ha fracturado por completo el proceso diplomático. Un impulso de mediación liderado por Omán, que reportaba ‘progreso significativo’, fue ignorado, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dejando claro que su objetivo final es el fin del régimen iraní, no las negociaciones nucleares. Esto ha llevado a un choque abierto que amenaza con desestabilizar toda la región y arrastrar a aliados clave, mientras paraliza cualquier vía de diálogo a corto plazo.
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