Pakistán ha cruzado una línea roja en su conflicto con Afganistán, declarando una ‘guerra abierta’ tras ejecutar bombardeos sobre la capital Kabul y otras ciudades afganas. Este enfrentamiento representa la escalada más grave entre ambos países desde que los talibanes retomaron el poder en agosto de 2021, marcando un punto de inflexión en las tensiones fronterizas que llevan años acumulándose. El portavoz del primer ministro pakistaní para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, confirmó que los ataques alcanzaron ‘objetivos militares’ en Kabul, Paktia y Kandahar, causando según su versión 133 muertes de talibanes y más de 200 heridos. Horas antes, el Gobierno talibán había anunciado el fin de su ofensiva contra Pakistán, afirmando haber matado a 55 soldados pakistaníes y capturado bases y puestos fronterizos. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, justificó la acción acusando a los talibanes de convertirse en ‘representante de India’ y afirmando que ‘nuestra paciencia se ha acabado’. La escalada militar amenaza con desestabilizar toda la región, donde Pakistán enfrenta un pico de violencia interna con ataques en zonas fronterizas que atribuye a grupos insurgentes con base en territorio afgano. Islamabad acusa sistemáticamente al régimen talibán de dar refugio a grupos terroristas, mientras Kabul rechaza estas acusaciones y denuncia violaciones a su soberanía.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




