En un discurso marcado por la división política y un contexto de baja aprobación presidencial, Donald Trump proclamó el inicio de una ‘era dorada’ para Estados Unidos durante su primer Estado de la Unión del segundo mandato. Ante un hemiciclo del Capitolio donde republicanos ovacionaron y demócratas mostraron actitud crítica, el presidente interpeló directamente a la oposición por no apoyar sus anuncios, en un tono confrontacional que dominó la intervención. El mandatario llegó a esta sesión conjunta del Congreso con su aprobación en torno al 41%, según encuestas citadas, y tras recientes reveses judiciales que limitaron su capacidad para imponer aranceles. Trump centró su balance en logros económicos y de seguridad fronteriza. Afirmó haber reducido la inflación general al 1,7% y la subyacente ‘al nivel más bajo en más de cinco años’, destacando precios de gasolina por debajo de 2,30 dólares por galón. En frontera, aseguró ‘cero cruces ilegales’ en nueve meses y una caída del 56% en flujo de fentanilo, aunque precisó que su administración mantiene el ingreso legal de migrantes. El presidente también reiteró compromisos de inversión por 18 billones de dólares -cifra cuestionada públicamente-, creación de 79 mil empleos y aumento de producción petrolera en 600 mil barriles diarios.
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