La actividad sísmica del volcán Nevado de Longaví encendió las alarmas en la Región del Maule. El viernes 22 de mayo, la Delegación Presidencial Regional (DPR) del Maule, en coordinación con Senapred, decretó una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Longaví, Linares y Colbún, elevando la alerta técnica de verde a amarilla. La decisión se basó en antecedentes técnicos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), que reportaron un incremento significativo en los parámetros de monitoreo. Según el informe, desde el miércoles 20 de mayo las estaciones de vigilancia registraron un aumento en la sismicidad volcano-tectónica (VT), asociada a fracturas de roca en el interior del sistema. Hasta la fecha se contabilizan 400 sismos, de los cuales cuatro superaron magnitud local 3,0, siendo el mayor de ML 4,3. Álvaro Amigo, jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, calificó el episodio como “el proceso sísmico con mayor magnitud de energía observado desde que el edificio volcánico posee vigilancia instrumental”. La nueva fuente sísmica se ubica entre 4 y 5 kilómetros al suroeste del cráter, a unos 3 kilómetros de profundidad. Senapred advierte que, ante la inestabilidad interna, no se descartan explosiones de baja magnitud súbitas y sin precursores en un radio de 3 kilómetros desde la cima.
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