La designación de Jouannet como futuro subsecretario de Seguridad enfrenta una tormenta política por sus nexos con empresarios investigados judicialmente. El presidente de Amarillos mantiene vínculos societarios con Emilio Yang, imputado por tráfico de influencias, y Alberto Hadad, formalizado por financiamiento irregular de la política, lo que ha desatado críticas desde la oposición y una investigación interna del equipo de avanzada del Gobierno de José Antonio Kast. El diputado Johannes Kaiser, timonel libertario, declaró que ‘nos parece muy complejo que esa nominación, que es uno de los ejes más importantes del futuro Gobierno, se mantenga’. La tensión se agrava porque el equipo de Kast investiga por qué Jouannet no transparentó estos vínculos durante su rendición de patrimonio e intereses, un requisito clave para cargos públicos. Este escándalo amenaza la credibilidad de una de las áreas más sensibles del próximo Gobierno, la seguridad pública, en un momento crítico de transición. La falta de transparencia podría erosionar la confianza en las instituciones y complicar la implementación de políticas de seguridad, afectando la estabilidad política y la percepción pública de integridad en el nuevo gabinete. El futuro de la nominación dependerá de los resultados de la investigación interna y de la presión política, con posibles repercusiones en la composición del equipo de Kast y en la agenda de seguridad para los primeros meses de Gobierno.
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