La presión económica está reconfigurando el verano chileno: un tercio de la población no saldrá de vacaciones este año, según la encuesta Descifra, una alianza entre Copesa y Artool. La principal razón es la falta de recursos económicos, que afecta al 50% de quienes se quedan en casa, un aumento respecto al 43% del año pasado. Este dato revela una tensión creciente en los hogares, donde el presupuesto para el ocio se estrecha en medio de un contexto inflacionario persistente. La encuesta, aplicada a 610 personas de niveles socioeconómicos ABCD entre el 27 y 29 de enero, muestra que el 61% de los chilenos teme ser estafado al arrendar alojamientos, un miedo que podría frenar aún más la actividad turística. Entre quienes sí vacacionan, el 62% financia su descanso con ahorros, pero un 8% opta por endeudarse, señalando una fragilidad financiera. Además, los días de vacaciones se redujeron de 17 a 12 en promedio, una caída del 29,4%, lo que impacta directamente en la industria del turismo y el consumo. El impacto económico es claro: el sector turístico enfrenta una demanda más baja y cautelosa, con un 77% de los veraneantes eligiendo destinos nacionales y un 51% viajando en vehículo propio para ahorrar.
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