La administración Trump da por terminada una de sus operaciones migratorias más controvertidas en Minnesota, marcada por un alto costo humano y un balance de miles de detenciones. Tom Homan, conocido como el ‘zar fronterizo’ del gobierno, anunció el cierre de la Operación Metro Surge, un despliegue masivo de agentes federales que duró varios meses. La decisión llega después de que el operativo resultara en más de 4.000 arrestos y, de manera más sombría, en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante incidentes con los agentes. Homan justificó el fin de la operación declarando que Minnesota ‘ya no es un santuario para los delincuentes’, un mensaje dirigido a reforzar la narrativa de seguridad fronteriza de la administración. Sin embargo, el anuncio no aborda directamente las críticas por las fatalidades ni detalla los próximos pasos en la política migratoria para el estado. La operación, que comenzó en 2025, había sido una pieza clave en la estrategia de Trump para aumentar la presencia federal en ciudades consideradas ‘santuario’. El cierre de Metro Surge tiene implicaciones inmediatas para la comunidad migrante en Minnesota y para el debate nacional sobre aplicación de leyes de inmigración. Por un lado, alivia la presión sobre miles de familias que vivían bajo la amenaza constante de redadas.
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