Sky Airline enfrenta una carrera contra el tiempo para sanear sus finanzas antes de una posible absorción por el conglomerado Abra Group, que controla aerolíneas como Gol y Avianca. Las negociaciones, que avanzan pero dependen de aprobaciones regulatorias en Chile y Perú, han impulsado una reestructuración agresiva liderada por el nuevo gerente general Daniel Belaúnde, exejecutivo del retail, con el objetivo de mostrar números positivos a fines de año. La aerolínea ha implementado despidos masivos, incluyendo 71 tripulantes de cabina en marzo, tras un recorte de 160 personas el año anterior, y ha ajustado su oferta arrendando cinco aviones a la mexicana Viva Aerobus sin tripulaciones. Además, ha elevado las horas de vuelo de sus pilotos a un promedio de 70 mensuales, similar a Latam Airlines, y ha subido tarifas, como en la ruta Santiago-Antofagasta donde un pasaje pasó a costar US$106, más del doble que hace un año. Estas medidas coinciden con una caída en pasajeros domésticos del 31,7% en enero, aunque las ventas en temporada alta superaron las del año pasado. La presión por la rentabilidad es crítica, ya que Sky Airline ha reconocido pérdidas, incluyendo más de US$10 millones en 2024, atribuidas a efectos postpandemia.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




