El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se vio obligado a aclarar su polémico discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich, después de que líderes europeos y organizaciones internacionales lo interpretaran como un llamado a la sumisión. En declaraciones desde Eslovaquia, Rubio aseguró que Washington no busca un «vasallo» europeo, sino un «socio fuerte» para enfrentar amenazas comunes, intentando calmar las aguas tras un mensaje que había generado malestar inmediato. La reacción no se hizo esperar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respondió horas después del discurso original subrayando la necesidad de que la UE fomente activamente su independencia. La Alta Representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, lamentó un «apaleamiento europeo que parece estar de moda», mientras que la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, denunció la «visión increíblemente racista» del proyecto presentado por Rubio, quien había hablado de «cultura nacional», «valores cristianos» y el «declive de la civilización occidental».
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




