El mercado energético global enfrenta su mayor crisis en años después de que el precio del petróleo superara nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por la escalada militar en Medio Oriente y el riesgo real de interrupciones en el suministro global. El crudo West Texas Intermediate (WTI) registró un incremento cercano al 15%, alcanzando los 104,61 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte superó los 102 dólares, reflejando el impacto inmediato de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán. La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Reportes citados por Bloomberg indican que el crudo proveniente del Golfo Pérsico prácticamente ha dejado de circular por esa ruta, sumado a anuncios de recortes de producción por parte de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak. Arabia Saudita, por su parte, interceptó drones que se dirigían al yacimiento petrolero de Shaibá y suspendió temporalmente la producción en su refinería más grande, Ras Tanura. El impacto ya se siente en los precios minoristas de combustibles en Estados Unidos y Europa, alcanzando niveles no vistos desde agosto de 2024, lo que podría tener consecuencias políticas para el presidente Donald Trump ante las próximas elecciones legislativas.
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