Una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, a la que se adhirió Israel, desató una ola de optimismo en los mercados financieros globales. El acuerdo, que incluye el compromiso de Irán de permitir el ‘paso seguro’ por el estrecho de Ormuz, redujo de inmediato las tensiones geopolíticas que habían impulsado los precios del crudo por encima de los US$100. Este escenario calmó los temores de una escalada del conflicto y generó una reacción en cadena en los activos. El petróleo West Texas Intermediate, de referencia en EE.UU., cayó un 15,97% hasta US$94,91 el barril, mientras que el Brent retrocedió un 13,88% a US$94,1. En paralelo, las bolsas europeas registraron fuertes alzas: el índice Euro Stoxx 50 subió un 4,6%, Fráncfort un 4,29%, París un 4,25% y Londres un 2,51%. En Asia, Seúl avanzó un 6,87% y Tokio un 5,39%. El gas natural en Países Bajos se depreció un 8,59%, y el dólar perdió terreno frente al euro, que ganó un 0,78%. La caída del petróleo alivia las presiones inflacionistas que afectaban a la economía mundial, según el analista de XTB Manuel Pinto. Esto impulsó compras en el mercado de bonos, reduciendo el interés de la deuda alemana a largo plazo a 2,925%. Además, activos como el oro subieron un 1,5% y el bitcóin repuntó un 3,18%, reflejando un giro hacia activos de riesgo ante la menor incertidumbre.
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