La OPEP+ enfrenta una paradoja estratégica este domingo: necesita enviar una señal de calma a los mercados petroleros globales, pero sus principales miembros están físicamente impedidos de aumentar la producción. La organización, liderada por Rusia y Arabia Saudita, evaluará en una teleconferencia entre los ministros de Energía de ocho países si anuncia un nuevo incremento en la oferta, a pesar del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra entre Estados Unidos e Irán. La decisión busca contener la volatilidad de precios en medio de una crisis energética, siguiendo la línea del acuerdo de marzo que aumentó 206.000 barriles diarios para abril. Sin embargo, la capacidad real para bombear más crudo es limitada. Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, los productores más relevantes, han cortado suministros debido al bloqueo del corredor marítimo por donde transita normalmente el 20% del petróleo mundial. Omán, Argelia, Rusia y Kazajistán no sufren directamente la obstrucción, pero tienen restricciones técnicas para elevar su producción rápidamente. El impacto inmediato sería más simbólico que material. Un anuncio de aumento tendría un efecto bajo en la oferta real, pero demostraría la disposición de la OPEP+ para incrementar la producción cuando se reabra el estrecho de Ormuz. Esto es crucial para estabilizar las expectativas de los mercados internacionales y prevenir una escalada mayor en los precios del combustible, que ya afectan a economías como la chilena, según el mismo medio.
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