Una de las más tristes navidades vivió este año, la emblemática Belén, localidad palestina donde la historia señala que nació el niño Jesús. Ubicada en el centro de Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea, la histórica ciudad vivió recientemente una Navidad sin alegría, sin árbol, sin luces ni coros. De hecho, por primera vez en muchos años, la Basílica de la Natividad estuvo absolutamente vacía, sin turistas ni peregrinos. Por estos días solo reina el dolor y la tristeza de ver como la muerte se ha ensañado en Gaza, localidad que es víctima del bombardeo israelí, donde cada día mueren cientos de hombres, mujeres y niños inocentes, que pagan los pecados de un grupo radical. “Trabajo en un hotel en Jerusalén. Hace poco perdí mi trabajo, así que regresé aquí. Me da mucho dolor ver la ciudad en este estado. En esta época, Belén era el lugar por excelencia para celebrar la Navidad, porque es donde nació Jesús”, dice Samir, un habitante de Belén. “Sufrimos la pandemia por el coronavirus. Antes, vivimos las intifadas. Pero esta vez es mil veces peor”, explica Assem Barakat, dueño de una tienda, en la cual no ha entrado nadie en estos días. Desde que comenzó la guerra, no tengo trabajo. Tengo miedo que la guerra nos alcance”, confiesa Barakat.
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