La muerte del cabo segundo Carlos Palacios Muñoz (25) en Punta Arenas ha desatado una investigación que pone en entredicho las condiciones dentro de la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos, donde el militar llevaba apenas dos semanas. Su fallecimiento, ocurrido durante un ejercicio militar el 5 de marzo de 2026, ha sido notificado por la brigada, y su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Legal, mientras la Justicia Militar y un sumario institucional buscan esclarecer los hechos. La tensión se intensifica con las acusaciones de la familia: Hugo Mena, tío de la víctima, reveló que Palacios envió mensajes horas antes de su muerte, expresando temor por malos tratos y una sensación de hostilidad en la brigada. Según el relato, tres horas después, se informó de su muerte por ahogamiento, y dos funcionarios del Ejército habrían sido detenidos, aunque los detalles de la investigación aún no se conocen. Este caso impacta la credibilidad del Ejército y la confianza pública en las instituciones de defensa, especialmente en un contexto donde la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y el comandante en jefe, gral. Javier Iturriaga, han prometido transparencia. La investigación no solo busca determinar responsabilidades, sino que podría llevar a cambios en los protocolos de seguridad y trato a los militares, afectando la moral y operaciones en unidades remotas como Magallanes. Los próximos pasos dependen de los resultados de la Justicia Militar y el sumario, que definirán si hubo negligencia o abuso, con posibles repercusiones legales y disciplinarias para los involucrados.
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