El Ministerio de Obras Públicas (MOP) lanzó una dura crítica contra la concesionaria china CRCC, acusándola de desconocer los principios del sistema de concesiones chileno. La empresa había cuestionado la viabilidad del proyecto de la ruta Talca-Chillán, solicitando US$ 144 millones adicionales por supuestos sobrecostos, lo que generó un choque directo con las autoridades. Este enfrentamiento ocurre en un año complejo para CRCC, que también perdió su contrato con Metro de Santiago. La situación pone en tensión uno de los proyectos viales clave para la conectividad de la zona centro-sur de Chile, donde la empresa china tiene responsabilidades contractuales que ahora están bajo escrutinio. El impacto trasciende este proyecto específico: la disputa afecta la confianza en el modelo de concesiones, crucial para la infraestructura nacional. Cuando una concesionaria internacional cuestiona la viabilidad de un proyecto y solicita montos millonarios adicionales, se generan riesgos para los plazos, costos finales y la continuidad de las obras, con posibles efectos en la inversión extranjera en el sector. La reacción del MOP marca un punto de inflexión en la relación con la concesionaria, dejando abierta la pregunta sobre cómo se resolverá este conflicto y qué consecuencias tendrá para el avance de la ruta Talca-Chillán, cuya ejecución ahora enfrenta un obstáculo significativo.
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