La ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, enfrenta un frente crítico que se extiende incluso dentro de la coalición oficialista Chile Vamos, en las primeras y tensas semanas del mandato del presidente José Antonio Kast. Su respuesta no busca apaciguar, sino marcar territorio: atribuye las observaciones a una «ansiedad política» y exige que el gobierno sea evaluado «con resultados», desafiando el ritmo acelerado del escrutinio público y político. En declaraciones a Radio 13c, Sedini defendió con firmeza la composición del gabinete, calificándolo como una selección adecuada para un «gobierno de emergencia» y expresando su fe en que los ministros están «muy bien elegidos». Su argumento central es que las «críticas tan profundas» a solo dos semanas de gestión carecen de base real y reflejan más impaciencia que un análisis sustantivo. Respecto a su propio rol como vocera, fue categórica: «Yo vine a ser la cara del gobierno… Lo voy a hacer, no me voy a esconder», afirmando que su estilo de comunicación es el que ella pone y que coincide con el del presidente Kast. El episodio trasciende una mera réplica a la prensa. Expone la presión inmediata que enfrenta un gobierno que se autodefine en emergencia, donde la expectativa de resultados rápidos choca con la realidad de una instalación compleja.
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