El mercado inmobiliario chileno atraviesa un escenario complejo, con más de 100 mil viviendas nuevas sin vender a nivel nacional. Solo en la Región Metropolitana, el 2025 cerró con un stock cercano a 68 mil unidades, mientras que el tiempo promedio para concretar la venta de departamentos se ha extendido entre 27 y 29 meses. El desajuste entre precios, las altas tasas de interés y las mayores restricciones para acceder a créditos hipotecarios han frenado la demanda, generando una acumulación histórica de inventario. Esta situación ha presionado a las inmobiliarias, que enfrentan mayores costos financieros y se ven obligadas a ofrecer descuentos o mejores condiciones comerciales para mover el stock. Expertos advierten que el riesgo actual no está en la construcción, sino en la estructura de financiamiento y en la capacidad de las empresas para sostener su deuda en un contexto de menor liquidez. Mientras algunos analistas ven oportunidades de negociación si las tasas bajan en 2026, otros recomiendan diversificar inversiones y priorizar una planificación financiera sólida ante la incertidumbre del sector.
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