La reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales en abril, parte de la ley de «40 horas» del gobierno de Gabriel Boric, genera una tensión inmediata en el sector empresarial. Gremios advierten que este cambio, que representa cerca del 40% del total de la reducción progresiva establecida por la ley, podría tener consecuencias significativas en la generación de empleo y los costos operativos, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas. Juan Pablo Swett, presidente de la Multigremial de Emprendedores, señala que la reducción de dos horas de una sola vez tendrá un impacto mayor que la anterior baja de 45 a 44 horas, la cual ya mostró efectos negativos en el empleo. Desde la Cámara Chilena de la Construcción, su presidente Alfredo Echavarría advierte que, sin aumentos equivalentes en productividad, la medida presionará los costos laborales. La Sociedad Nacional de Agricultura mira con cautela la falta de flexibilidad para un sector sujeto a ciclos productivos imprevisibles. El impacto se concentra en sectores como transporte terrestre, servicios, comercio mayorista y minorista, y agricultura, donde las empresas de menor tamaño emplean cerca del 45% de los trabajadores del país. Swett alerta que esto podría traducirse en despidos, menor contratación, o incluso forzar a trabajadores vulnerables hacia la informalidad.
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