La reconstrucción de las zonas devastadas por los incendios forestales en las regiones de Ñuble y Biobío enfrenta una pregunta crítica: ¿de dónde saldrán los recursos? Expertos coinciden en que el costo preliminar oscilaría entre US$450 y US$600 millones, una cifra que aún no es oficial porque el gobierno no ha entregado un balance definitivo. Este monto, estimado por el exdirector de Presupuestos Matías Acevedo y respaldado por el futuro ministro de Hacienda Jorge Quiroz, se basa en un aporte por vivienda de entre UF 1.300 y UF 1.600, considerando los más de 3.200 hogares destruidos y más de 34.000 hectáreas quemadas. El financiamiento se perfila como un desafío inmediato, ya que no está claramente asignado en el presupuesto. Economistas como Macarena García de Libertad y Desarrollo (LyD) y Juan Ortiz del OCEC-UDP argumentan que la vía más probable son reasignaciones presupuestarias, identificando partidas menos prioritarias para redirigir fondos. Aunque el gobierno reactivó el Fondo Nacional de Reconstrucción—que depende de donaciones privadas con beneficios tributarios—y activó recursos regionales como $35 mil millones del GORE del Biobío, estas medidas podrían ser insuficientes dada la magnitud del desastre.
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