Mientras José Antonio Kast prepara su llegada a La Moneda desde una lujosa casona en Las Condes, una pregunta clave queda sin respuesta oficial: ¿quién financia esta operación? La Oficina del Presidente Electo (OPE) se niega a transparentar el origen de los recursos que cubren desde los gastos de funcionamiento hasta los viajes internacionales del mandatario electo y su equipo, generando una creciente tensión política. Diputados del Partido Socialista, Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini, exigen claridad y advierten sobre posibles ‘deudas de favores’, especialmente tras conocerse que viajes como el realizado a Argentina para reunirse con Javier Milei incluyeron a representantes de gremios empresariales. Desde la derecha, el diputado electo de la UDI, Jaime Coloma, califica la controversia como ‘polémica artificial’, mientras que el diputado republicano Juan Irarrázabal desvía la atención hacia otros casos. La opacidad en el financiamiento de esta fase crítica de transición no es un detalle menor. Establece un precedente sobre cómo se manejarán los recursos en el futuro gobierno y alimenta desconfianza sobre posibles influencias externas en la toma de decisiones, incluso antes de asumir el cargo. La propiedad de cuatro pisos con 18 baños donde opera el equipo de Kast simboliza esta falta de transparencia que podría marcar su administración desde el día cero.
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