La oposición chilena ha encontrado un motivo común para unirse y coordinar una ofensiva contra el Gobierno, tras dos anuncios que han tensado las relaciones entre ambos bloques. Las modificaciones al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) y el retiro del respaldo a la candidatura de la exPresidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU han provocado una reacción coordinada en un sector que hasta ahora mostraba diferencias internas. Los partidos de oposición han activado una fuerte respuesta. El PS criticó el alza de combustibles, señalando que ‘una vez más son los trabajadores quienes terminan pagando la cuenta’. El diputado Jaime Araya (IND-PPD) cuestionó una minuta gubernamental y anunció un oficio a la titular de la Segegob, Mara Sedini. Desde el FA, su presidenta Constanza Martínez calificó la medida de ‘irresponsabilidad total’, mientras que la secretaria general del PC, Bárbara Figueroa, afirmó que hay un Presidente ‘que no está cumpliendo la palabra’. Además, los secretarios generales de la oposición se reunieron y acordaron pedir una cita con la CUT. El impacto es doble: en lo interno, el alza de combustibles afecta directamente el costo de la vida y podría generar réditos políticos para la oposición ante una medida impopular.
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