El Plan de Reconstrucción enfrentaba una avalancha de más de 1.300 indicaciones opositoras. Para contenerla, el Ejecutivo diseñó durante el fin de semana una estrategia que combinó indicaciones sustitutivas artículo por artículo, evitando la declaración de inadmisibilidad como única vía. Los ministros Claudio Alvarado (Interior) y José García Ruminot (Segpres) lideraron el diseño, junto a asesores de Hacienda como Felipe Donoso y Bárbara Bayolo, y el subsecretario Juan Pablo Rodríguez. Inicialmente se evaluó reemplazar todo el proyecto con una sola indicación, pero se optó por intervenir cerca de una veintena de artículos. Esto permitió acotar el debate y priorizar las propuestas del Ejecutivo, que se votarían primero para dejar sin espacio a las enmiendas opositoras. La oposición respondió con indicaciones aditivas, que incorporan nuevos elementos y obligan a su discusión, con plazo extendido hasta las 21:00 del martes. La coordinación política incluyó conversaciones con el presidente de la comisión, Agustín Romero (Republicanos), para ordenar la votación. La jugada buscaba un efecto en cadena que redujera el margen de acción opositora, pero la contraofensiva aditiva mantiene la tensión en la tramitación del proyecto clave para la reconstrucción.
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