La creciente atención de Estados Unidos y China hacia Groenlandia ha reavivado tensiones geopolíticas que recuerdan a la Guerra Fría, centrándose en el potencial minero de la isla. Aunque el presidente estadounidense Donald Trump ha expresado preocupación por la influencia china, los intereses de Pekín en Groenlandia son más limitados de lo que se percibe, con un enfoque principalmente comercial y minero que ha enfrentado numerosos obstáculos. Groenlandia, como territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, mantiene una importancia estratégica para Estados Unidos, que cuenta con una presencia militar permanente desde la Guerra Fría, lo que añade una capa de complejidad a cualquier avance extranjero en la región. China ha mostrado interés en proyectos mineros de minerales críticos como tierras raras, hierro, zinc, plomo, cobre y níquel, esenciales para la transición energética global. Sin embargo, estos esfuerzos han sido en gran medida frustrados. Por ejemplo, el proyecto Kuannersuit, con participación de la empresa china Shenghe Resources, fue bloqueado en 2021 debido a regulaciones ambientales que prohibían la explotación de minerales con contenido de uranio.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




