Tras retrasar su regreso a Corea del Norte, por expresa invitación de Vladimir Putin, a quedarse unos días más en Rusia, Kim Jong Un llegó el viernes por la tarde al puerto de Vladivostok, en el extremo oriental del país. En el lugar, altos militares de la Fuerza Aérea le mostraron imponentes bombarderos con capacidad nuclear, mientras continuaba un viaje que ha despertado preocupaciones occidentales sobre una alianza armamentista que podría alimentar la guerra del presidente ruso contra Ucrania. Más tarde, en el mismo puerto, se esperaba que Kim viera unidades de la flota naval rusa del Pacífico, lo que podría ser otra pista de lo que quiere el dictador norcoreano de Putin. En los últimos meses, Kim ha enfatizado la necesidad de fortalecer su armada para contrarrestar los activos navales avanzados de Estados Unidos, que ha estado ampliando sus ejercicios militares combinados con Corea del Sur para contrarrestar la creciente amenaza del Norte. Los analistas dicen que el interés de Kim en la fuerza naval rusa, podría estar impulsado por las ambiciones de obtener tecnologías sofisticadas para submarinos con misiles balísticos y submarinos de propulsión nuclear, así como por iniciar ejercicios navales conjuntos entre Rusia y Corea del Norte.
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