El Presidente electo José Antonio Kast ha planteado una postura firme que podría tensionar la política exterior chilena hacia Cuba. En un punto de prensa durante sus vacaciones, antes de asumir el poder el 11 de marzo, Kast rechazó la iniciativa del Gobierno de Gabriel Boric de enviar ayuda humanitaria a la isla a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza, canalizada vía Unicef. Argumentó que no está de acuerdo con dar ayuda económica directa a un gobierno que calificó como una dictadura de más de 60 años, y enfatizó que cualquier cooperación debe incluir una exigencia de democracia, algo que, según él, no se ha visto. La crisis en Cuba, agravada por un bloqueo petrolero de Estados Unidos y aranceles impuestos desde enero, ha llevado a apagones récord y la suspensión de vuelos de aerolíneas de Canadá y Rusia. El Gobierno de Boric se sumó a esfuerzos de México y Brasil para enviar apoyo, tras insistencia de dirigentes del Partido Comunista. Kast, en cambio, señaló que el mayor bloqueo para Cuba es la falta de libertad para el emprendimiento y la tecnología. Esta divergencia marca un giro en la política exterior chilena, con implicaciones para las relaciones bilaterales y la coordinación regional en crisis humanitarias. La postura de Kast podría influir en futuras decisiones de cooperación, poniendo en duda la continuidad de la ayuda si no se cumplen sus condiciones democráticas.
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