El Presidente José Antonio Kast convirtió el funeral del sargento Javier Figueroa en Puerto Varas en un llamado urgente a proteger a Carabineros, en medio de una ola de violencia que ha dejado más de 1.200 funcionarios policiales muertos. El Mandatario advirtió que la muerte del sargento, ocurrida el mismo día que asumió la Presidencia, representa un punto crítico para la seguridad nacional y exigió que el crimen no quede impune. Durante la ceremonia, Kast dirigió un discurso emotivo ante autoridades civiles, religiosas y policiales, destacando el carácter transversal del homenaje. El jefe de Estado se dirigió directamente al hijo del sargento, prometiéndole el acompañamiento de toda la nación, y subrayó el compromiso del Estado con las familias de los mártires institucionales. En el plano operativo, anunció que el Gobierno desplegará todos los esfuerzos para esclarecer el caso y pidió colaboración ciudadana para encontrar a los responsables. El llamado presidencial llega en un momento de tensión institucional, donde la violencia contra Carabineros se ha convertido en un problema recurrente. Kast enfatizó que ‘de nosotros depende que la muerte de Javier no sea en vano’, vinculando la seguridad de la policía directamente con la paz social del país. La advertencia sobre las más de 1.
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