La escalada militar en Oriente Medio alcanza un punto crítico, con Israel intensificando operaciones en el Líbano y evaluando una invasión terrestre masiva para desmantelar a Hezbollah, en medio de una guerra regional con Irán que ya ha dejado cientos de muertos y desplazados. Esta decisión, según fuentes israelíes y estadounidenses citadas por Axios, responde al lanzamiento de más de 200 proyectiles por parte de la milicia libanesa contra el norte de Israel, lo que ha llevado al Ejército israelí a enviar refuerzos, movilizar reservistas y emitir órdenes de evacuación en el sur del Líbano. Paralelamente, Estados Unidos atacó la isla iraní de Kharg, centro neurálgico de la industria petrolera de Irán, y su presidente, Donald Trump, pidió a países afectados por el bloqueo del estrecho de Ormuz que envíen «buques de guerra» para mantenerlo «abierto y seguro». Irán ha respondido con ataques contra bases aéreas estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Catar, además de amenazar con destruir infraestructura económica estadounidense en la región si sus instalaciones energéticas son atacadas. El conflicto ha generado un balance devastador: desde el 2 de marzo, se reportan 826 muertos, más de 2.000 heridos y casi medio millón de desplazados, incluyendo dos cascos azules de la ONU.
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