Ni siquiera la Navidad respetó Israel, tras anunciar las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)) su intención de intensificar, durante este 24 de diciembre, los bombardeos sobre Gaza, en su lucha contra el movimiento islamista Hamás. Cuando una buena parte del planeta se apresta a festejar una fecha que tradicionalmente ha sido entendida como un día de paz, el mandatario estadounidense volvió a reunirse vía telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu para solicitarle una vez más mayor protección a los civiles palestinos, especialmente en esta jornada navideña, según anunció la Casa Blanca. Respondiendo a una pregunta de la prensa, Biden dejó claro que en su llamado al mandatario israelí, no le pidió expresamente un alto al fuego. Estados Unidos, aliado y principal proveedor de armas de Israel, sigue apoyándolo desde el ataque despiadado del Hamás, el 7 de octubre pasado, lo que desencadenó la guerra. Apesadumbrado por la sanguinaria campaña de las FDI, que ha provocado miles de muertos entre civiles palestinos (especialmente niños y mujeres), Washington ha evocado en repetidas ocasiones que el ejército israelí pase a una ofensiva menos intensa, para atender las necesidades humanitarias de los gazatíes, y más enfocada contra los miembros del Hamás.
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