La influencer Naya Fácil ha generado polémica al declarar que continuará usando su teléfono mientras conduce, a pesar de una denuncia presentada por la ONG “No Chat” bajo la ley homónima, que prohíbe manipular dispositivos móviles al volante. En un video publicado en sus redes sociales, la figura pública admitió ser «adicta al celular» y justificó su postura, señalando que «todo en la vida se soluciona con abogados y dinero», lo que ha desatado críticas por su aparente desdén hacia la normativa de seguridad vial. La denuncia, que también incluye a otros famosos como Nicolás Larraín, Arturo Vidal, Julián Elfenbein y Carlyn Romero, se enmarca en la Ley No Chat, que considera esta práctica una infracción grave de tránsito. Según la legislación, los infractores pueden enfrentar multas de entre 1,5 y 3 UTM y la suspensión de su licencia de conducir por un período de 5 a 45 días, medidas diseñadas para disuadir conductas riesgosas en las calles. Este caso resalta la tensión entre la influencia de figuras públicas y el cumplimiento de leyes de seguridad, poniendo en evidencia cómo acciones aparentemente menores pueden normalizar prácticas peligrosas.
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