La distribuidora automotriz británica Inchcape enfrenta una tensión dual: mientras sus resultados globales de 2025 cumplieron las expectativas del mercado, con ingresos de 9.100 millones de libras esterlinas, su operación en Chile registró una baja de más del 7%, alcanzando 1.420 millones de libras. A pesar de que Chile sigue siendo su principal mercado, representando casi el 16% de los ingresos totales, la caída local contrasta con el crecimiento del 5% en la división de las Américas, que incluye 14 países de la región. Mike Bowers, CEO de Inchcape Américas, destacó la vocación de crecimiento y la ambición de duplicar el negocio en las Américas, en línea con la estrategia global Accelerate+. Sin embargo, la firma incurrió en costos operativos adicionales en Chile, sumando 10 millones de libras esterlinas en 2025 a los 42 millones de 2024, vinculados a la integración de Derco, que acumuló 70 millones de libras esterlinas en gastos. El impacto más inmediato se reflejó en los mercados: la acción de Inchcape cayó un 9,25%, impulsada por temores sobre el conflicto en el Medio Oriente, que podría retrasar envíos entre Europa y Japón y reducir la demanda asiática. La empresa anticipa que su crecimiento de volumen en 2026 estaría en el extremo inferior de sus objetivos, lo que pone en duda la resiliencia de su expansión regional frente a factores geopolíticos externos.

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