La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha generado un aumento en los precios del petróleo, desencadenando incertidumbre en los mercados globales. Este escenario podría tener repercusiones significativas para Chile, un país importador neto de combustibles. Aunque Venezuela representa menos del 1% de la producción mundial, posee aproximadamente el 17% de las reservas globales de crudo, lo que la convierte en un actor clave en la dinámica de precios. En caso de que se materialice un incremento en la producción petrolera venezolana, impulsado por inversiones estadounidenses, los precios del petróleo podrían experimentar una presión a la baja. Para Chile, esto se traduciría en una reducción en los costos de importación de combustibles, lo que, a su vez, podría contribuir a una disminución en la inflación. Sin embargo, expertos advierten que este efecto no es inmediato, ya que factores como la calidad del crudo venezolano, que es más pesado y requiere mayores inversiones en infraestructura, limitan un aumento rápido en la producción. Analistas como Felipe Sepúlveda de Admirals destacan que la capacidad productiva de Venezuela está comprometida por años de deterioro en pozos y refinerías. Además, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) podría ajustar sus cuotas de producción en respuesta a cambios en el mercado, añadiendo otra capa de complejidad.
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