La vicepresidenta de la UDI, María José Hoffmann, encendió una nueva alerta dentro del oficialismo al calificar como «pésimo» el manejo del gobierno en la remoción de Priscilla Carrasco, directora del SernamEG, quien enfrenta un diagnóstico de cáncer de mama triple negativo. Aunque respalda la decisión de fondo del Ejecutivo de pedir su salida una vez finalice su licencia médica, la dirigente gremialista apunta directamente a la falta de «tino» y «humanidad» en la forma implementada por el Ministerio de la Mujer, liderado por Judith Marín. En una entrevista, Hoffmann precisó que su crítica no es una «deslealtad», alineándose con cuestionamientos públicos de otras figuras como Evelyn Matthei (UDI) y Karla Rubilar. La exdiputada espera que la ministra Marín dé «señales de ser empática», subrayando la sensibilidad política del caso. Paralelamente, descartó la existencia de «fuego amigo» por estos reclamos, defendiendo que la UDI es el partido que más ha respaldado al gobierno de José Antonio Kast frente a sus «errores». La controversia trasciende este episodio y se enmarca en un debate más amplio sobre la cohesión de la coalición oficialista. Hoffmann afirmó que «Chile Vamos es una coalición absolutamente superada» que «ya cumplió su ciclo», descartando la formación de una nueva alianza pero insistiendo en la necesidad de «buscar otra forma de gobernar».
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