La violencia en México vuelve a golpear a un funcionario municipal, pero esta vez con una narrativa oficial que descarta un ataque dirigido. Nora Alicia Biebrich, alcaldesa de Bacanora en Sonora, sobrevivió a una emboscada en la carretera Hermosillo-Mazatlán donde su hijo murió por disparos. El fiscal general de Sonora, Gustavo Rómulo Salas Chávez, confirmó que el ataque surgió tras un incidente de tránsito y que los disparos se concentraron en el conductor, no en la edil. Las autoridades estatales enfatizan que no hay elementos que vinculen el hecho con la reciente ola de violencia post-‘El Mencho’ ni con un atentado directo contra Biebrich, quien gobierna por el Partido del Trabajo desde 2024. La funcionaria resultó ilesa de balas, con solo golpes menores, mientras su hijo falleció por heridas en las piernas que provocaron un desangramiento. El caso expone la vulnerabilidad extrema de los alcaldes mexicanos frente al crimen organizado. Según el estudio ‘Votar entre Balas’ de Data Cívica, casi el 80% de las víctimas de violencia político-criminal en México son funcionarios municipales, considerados ‘el eslabón más vulnerable’ en el control territorial del crimen. Este ataque ocurre precisamente cuando la atención está puesta en la violencia tras la caída de líderes narcos. La investigación continúa para determinar si fue un acto de violencia vial fortuita o tiene trasfondos más complejos, en un país donde distinguir entre crimen común y organizado se vuelve cada vez más difícil para las autoridades locales.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




