La radicalización de menores en plataformas digitales se ha convertido en una crisis sin precedentes para las agencias antiterroristas. Según una investigación de The New York Times, grupos de odio y organizaciones terroristas están captando niños y adolescentes en videojuegos como Roblox y Minecraft, así como en redes como Discord y Telegram, aprovechando la soledad y la búsqueda de identidad de los jóvenes. Esta dinámica, similar a la de abusadores en línea, ha llevado a que los menores representen ahora el 42% de las investigaciones relacionadas con terrorismo en Europa y Norteamérica, triplicando las cifras de 2021, según la Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo de la ONU. Los expertos califican la tendencia como «impactante» y «nunca antes vista». Thomas Renard, director del Centro Internacional para la Lucha contra el Terrorismo con sede en La Haya, destacó que en Europa, entre el 20% y el 30% del trabajo antiterrorista involucra a niños de apenas 12 y 13 años. Agencias de inteligencia de Estados Unidos y Australia han documentado mundos digitales en juegos donde se simulan ataques terroristas, como el de Christchurch en 2019, y estrategias de «embudo» que llevan a jóvenes desde TikTok y X hacia espacios menos moderados.
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