El gobierno del presidente Kast enfrenta su primera crisis política potencial, con el alza de combustibles por el conflicto en Medio Oriente amenazando con detonar el descontento ciudadano. La Moneda reconoce que parte de la oposición podría buscar tomar provecho de la situación, mientras intenta evitar que el tema se vuelva una ‘guerra ideológica’. En respuesta, el Ejecutivo evalúa prescindir en algún grado del Mecanismo Estabilizador del Precio de los Combustibles (Mepco), argumentando que ‘no hay plata’ para una herramienta que solo ‘posterga’ el alza. En cambio, perfila ayudas focalizadas para familias vulnerables y rubros estratégicos como transportistas de carga terrestre, con un anuncio que fuentes gubernamentales dicen ‘está casi listo’ para antes del martes. La crisis se aborda de forma multisectorial, con los ministerios de Hacienda, Energía, Desarrollo Social y Seguridad coordinando alternativas. El ministerio de Seguridad, liderado por Trinidad Steinert, está abocado a un despliegue logístico con Carabineros para escenarios que incluyen eventuales atochamientos y colapsos en bencineras, que podrían repercutir en el tráfico. El gobierno no descarta recurrir a las Fuerzas Armadas para custodia, destacando que las zonas de abastecimiento son infraestructura ‘crítica’.
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