El sector agrícola chileno enfrenta una tormenta perfecta de costos que amenaza con trasladarse directamente a los precios de los alimentos. Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), advierte que los aumentos en fertilizantes, energía, fletes y maquinaria agrícola están creando una presión insostenible sobre la producción de alimentos, especialmente preocupante para las familias vulnerables que destinan más del 40% de sus ingresos a alimentación. Los números son contundentes: la urea ha subido más de un 70%, mientras los fertilizantes de fósforo y potasio registran alzas entre 20% y 50%. Esta escalada responde directamente a las disrupciones en las cadenas de suministro causadas por el conflicto en Medio Oriente, donde el bloqueo del estrecho de Ormuz afecta alrededor del 30% del tráfico mundial de fertilizantes. La Organización Mundial del Comercio confirma la dependencia crítica de grandes productores como India, Tailandia y Brasil de esta ruta marítima. El impacto ya se siente en toda la cadena agrícola. Víctor Catán, presidente de FedeFruta, reconoce la dependencia del sector frutícola de estos insumos, mientras su gremio busca alternativas con prácticas regenerativas y productos más eficientes.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




