La llegada del F-35 Lightning II a Santiago para la Feria Internacional del Aire y el Espacio (FIDAE) marca un punto de inflexión en la modernización militar sudamericana. Mientras Chile recibe demostraciones del caza más avanzado de Lockheed Martin, Perú negocia en secreto la compra de 24 aviones de combate con un presupuesto de 3.500 millones de dólares, bajo la figura de ‘secreto militar’ autorizada por decreto supremo. Esta diferencia de estrategias revela cómo ambos países buscan renovar su defensa aérea con caminos opuestos: uno con exhibición pública y otro con reserva total. El F-35, avión de quinta generación con tecnología stealth y sensores avanzados, será protagonista en FIDAE con demostraciones del F-35 Demo Team, interpretado como una estrategia comercial para posicionar el modelo en la región. En paralelo, Perú evalúa propuestas de Lockheed Martin (F-16 Block 70), Dassault (Rafale F4) y Saab (Gripen E/F), con Estados Unidos autorizando la venta de 12 F-16 Block 70 por 3.420 millones de dólares. Expertos como el periodista peruano Paolo Benza señalan que ‘los gringos van a llevar a Chile aviones de guerra más modernos que los que nos quieren vender a nosotros’, destacando la brecha tecnológica. Esta dinámica impacta directamente en el equilibrio militar regional, donde la tecnología del F-35 supera claramente a modelos como el F-16 que Perú considera.
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