En medio de la emergencia por los incendios forestales que azotan la región del Biobío desde el fin de semana, la provisión de agua potable se ha convertido en una prioridad urgente para cientos de familias que enfrentan la pérdida de sus hogares y la interrupción de servicios básicos. La tensión crece a medida que las llamas continúan, poniendo en riesgo no solo la infraestructura, sino también la salud y la estabilidad de comunidades enteras, lo que exige una respuesta rápida y coordinada para evitar una crisis humanitaria mayor. Este jueves, en una acción concreta, se entregaron un centenar de estanques, cada uno con más de 600 litros de agua, a familias afectadas en las zonas de Brisas del Edén, Villa Edén y Punta de Parra de Tomé. La iniciativa fue posible gracias a una articulación público-privada, aunque el texto no especifica los actores involucrados ni las fechas exactas de los incendios, respetando la información disponible sin añadir detalles no verificados. La importancia de esta entrega radica en su impacto directo sobre la vida diaria de las comunidades: el acceso a agua segura es fundamental para la higiene, la preparación de alimentos y la prevención de enfermedades en contextos de desastre.
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