El presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó realizarse una prueba de COVID-19 previo a su reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, por temor a que el Kremlin pudiera robar su ADN. A raíz de esta negativa, Rusia dijo que el mandatario galo fue obligado a sentarse en una mesa de alrededor de cinco metros de largo, especialmente diseñada para la ocasión, desde donde medió con Vladimir Putin por la crisis con Ucrania.
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