Un proyecto de infraestructura crítica para la conectividad digital de Chile se encuentra bajo el escrutinio de la seguridad regional. El embajador de China en el país, Niu Qingbao, salió públicamente a defender la iniciativa del cable submarino, respondiendo directamente a las preocupaciones que han surgido en torno a su posible impacto geopolítico. Su intervención busca despejar las dudas sobre si la tecnología podría convertirse en un instrumento de influencia o vulnerabilidad para Chile y sus vecinos. En declaraciones reportadas, el diplomático Niu Qingbao aseguró que el proyecto ‘no va a socavar la seguridad regional ni la seguridad de otros países’. Esta afirmación constituye un posicionamiento oficial frente a las críticas implícitas que rodean la participación de empresas chinas en infraestructura estratégica. La defensa se produce en un contexto donde las inversiones en telecomunicaciones y datos son examinadas no solo por su viabilidad técnica, sino también por sus implicancias en la soberanía digital y las alianzas internacionales. La relevancia para el ecosistema empresarial y de inversión en Chile es directa. Proyectos de esta envergadura, que involucran actores globales como China, definen la capacidad competitiva del país en la economía digital y atraen o disuaden capital extranjero.
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