A tres semanas de los devastadores incendios en Ñuble, Biobío y La Araucanía, el gobierno enfrenta una presión creciente por la lentitud en la instalación de viviendas de emergencia. El Presidente Gabriel Boric reconoció públicamente que las críticas sobre el ritmo de entrega tienen razón, señalando un ‘cuello de botella’ en el proceso. Esta admisión llega cuando el catastro oficial revela que 4.547 hogares fueron afectados, con un 90% sufriendo daño severo o pérdida total, y solo 188 viviendas de emergencia instaladas hasta ahora.El problema se concentra en comunas como Penco, donde de 2.996 hogares afectados, solo 11 viviendas están operativas. Senapred, la institución a cargo, trabaja con proveedores mediante convenios marco, pero la capacidad de producción es limitada. Empresas como Grupo SCM, José Hernández Henríquez Sepúlveda y Fundación Vivienda han recibido órdenes de compra por miles de millones de pesos, pero sus gerentes explican que incluso triplicando la producción no pueden satisfacer la demanda repentina de miles de unidades. Factores como la habilitación de terrenos por municipios, condiciones climáticas y estrictos estándares de calidad ralentizan aún más el proceso. La tensión es palpable: el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, cuestiona que ‘tenemos una emergencia que va a 100 kilómetros por hora y están respondiendo a 1’.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




