Los resultados electorales en Aragón han desencadenado una crisis política que redefine el mapa de poder en España. El Partido Popular (PP) ganó las elecciones regionales con el 33,5% de los votos, pero su victoria queda empañada por una dependencia total de Vox para formar gobierno, ya que la extrema derecha duplicó sus escaños hasta 14. Mientras tanto, el PSOE, liderado por la candidata Pilar Alegría, sufrió una debacle histórica al perder cinco escaños y quedar con 18, su cifra más baja en más de cuatro décadas, igualando el resultado de 2015. El escrutinio, con más del 95% de las papeletas contadas, otorga al PP 26 escaños de los 67 del parlamento regional, insuficientes para gobernar en solitario. Esto fuerza una alianza con Vox, repitiendo un pacto que ya colapsó entre junio de 2023 y julio de 2024 por desacuerdos entre las direcciones nacionales de ambos partidos. La votación, que convocó a más de un millón de españoles, se celebró en un contexto de presión contra el presidente Pedro Sánchez, cuyo entorno enfrenta escándalos de corrupción. Esta derrota del PSOE en Aragón, una región clave en energías renovables, amplía la debacle electoral del bloque socialista tras su pérdida en Extremadura en diciembre.
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