El próximo gobierno de José Antonio Kast enfrenta un escenario fiscal crítico, con un déficit mayor al previsto en 2025 y una caída en la recaudación, lo que ha llevado a la Oficina del Presidente Electo (OPE) a establecer medidas de austeridad que impactarán directamente en la estructura de gasto ministerial. La tensión surge ante la necesidad de equilibrar las cuentas públicas sin comprometer la eficiencia de los equipos de gobierno, en un contexto donde cada peso cuenta. Según reveló Diario Financiero, la OPE instruyó, mediante una circular, que el gasto en los gabinetes de ministros y subsecretarías debe reducirse al menos un 15% respecto a la administración actual. Además, se fijaron criterios para los sueldos: el jefe de gabinete no podrá ganar más que el subsecretario, y los asesores tendrán remuneraciones basadas en porcentajes referenciales según formación académica y experiencia. Por ejemplo, un asesor con título técnico y menos de cinco años de experiencia no podrá superar el 30% del sueldo del subsecretario, mientras que aquellos con magíster o doctorado y más de diez años podrían alcanzar el 100%. Estas medidas buscan controlar el gasto público en un momento de estrechez fiscal, afectando la contratación y remuneración de equipos ministeriales, lo que podría influir en la capacidad de atraer talento y en la operatividad de las carteras.
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