La figura del expresidente Sebastián Piñera se reivindica en el corazón de la futura administración, mientras los próximos ministros de José Antonio Kast asisten a su conmemoración pero esquivan una pregunta incómoda: ¿por qué su propio sector lo criticó duramente en el pasado? En una misa por los dos años de su fallecimiento, celebrada en la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios de Providencia, futuros secretarios de Estado y excolaboradores elogiaron su legado, pero evitaron abordar directamente los cuestionamientos que en su momento lanzaron figuras republicanas, incluido el presidente electo. Claudio Alvarado, próximo ministro del Interior, y José García, futuro titular de la Segpres, destacaron el trabajo de Piñera en reconstrucción, el rescate de los mineros y políticas sociales como la PGU. Ambos, sin embargo, se negaron a calificar como ‘equivocación’ las antiguas críticas, apelando a que ‘las cosas tienen su tiempo’ y que ‘la política se caracteriza por diferencias’. Enrique Paris, exministro de Salud, recordó su apoyo durante la pandemia y pidió ‘dar por superado’ ese pasado, enfocándose en las necesidades del país. Este silencio estratégico revela una tensión no resuelta dentro de la coalición gobernante: mientras el legado de Piñera es ahora públicamente valorado, las divisiones internas previas quedan en un limbo discursivo.
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