El auge del crédito privado, una forma de financiación fuera del sistema bancario tradicional, ha encendido alarmas en los mercados globales. Escándalos recientes, denominados ‘cucarachas’ o ‘medusas’ por figuras como Jamie Dimon de JP Morgan y Ana Botín del Banco Santander, han revivido comparaciones con el inicio de la crisis financiera de 2008. Expertos advierten sobre un posible aumento de impagos, mientras gestoras como Blackstone y BlackRock enfrentan una avalancha de solicitudes de reembolso que ha llevado a limitar retiradas de fondos, elevando la incertidumbre en el sector. Según el banco suizo UBS, en 2026 podría haber un 15% de tasas de impago en empresas de crédito privado, el triple de lo registrado en bancos durante 2008. La quiebra de firmas como Market Financial Solutions, con una exposición crediticia cercana a los 200 millones de libras que afectó al Banco Santander, y otras como Tricolor y First Brands, ha intensificado las preocupaciones. Analistas como Nicolás López de Singular Bank y Manuel Pinto de XTB señalan que, aunque el sistema financiero actual está más preparado y capitalizado, el riesgo se concentra en préstamos a fondos intermediarios. El impacto se ha trasladado a los mercados bursátiles, donde compañías con fondos de crédito privado han registrado caídas relevantes.
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