IDOM ganó recientemente el premio de Edificio del Año 2026 de ArchDaily en la categoría de arquitectura deportiva gracias a su impresionante modificación del Claro Arena.
El proyecto rediseñó el antiguo estadio del Universidad Católica en una sede de 20.000 asientos construida para las exigencias de los aficionados al deporte hoy en día.
Con conectividad 5G completa dentro del estadio, los espectadores pueden realizar apuestas en vivo mientras la acción se desarrolla ante ellos. Este avance es una gran noticia para la industria de las apuestas en Chile.
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De San Carlos a Claro Arena: Cómo se reinventó un monumento
El antiguo Estadio San Carlos de Apoquindo se inauguró en 1988, pero ahora está parcialmente enterrado en un terreno inclinado en el centro de la ciudad y el cerro Manquehue.
El Club Deportivo Universidad Católica necesitaba una elevación de estándares para estar a la altura de un continente en modernización, junto con un aumento de capacidad bien pensado de 12.000 a 20.000 personas.
Al conservar el noventa y cinco por ciento del eje óptico original y envolver las tribunas históricas dentro de un sistema de dos niveles, el diseño de IDOM crea un bulevar de 360 grados al nivel de Fouilloux, evitando estrictamente los adornos arquitectónicos.
El diseño garantiza un flujo de movimiento sin esfuerzo y puntos de entrada ventilados al elevar una ligera extensión ligera y permeable sobre la estructura conservada con una geometría rectangular e intransigente.
Las esquinas ya no se pierden en espacios muertos: ahora albergan salas multiuso con vistas panorámicas, borrando los límites entre el día del partido y el paisaje urbano.
La ampliación se ensancha alrededor del bulevar en el lado de la tribuna Livingstone para albergar vestuarios, instalaciones de los medios y zonas de hospitalidad en una cuadrícula racional.
El premio de ArchDaily demostró que la estructura tradicional sigue teniendo peso, ya que soporta una nueva ampliación adaptada al clima que sirve como una continuación cívica más que como una violación moderna.
Acero verde, madera laminada y la economía de la responsabilidad
La sostenibilidad va más allá de ser un lenguaje decorativo, aprovechando plenamente la estructura original de hormigón y reciclando materiales extraídos de la demolición para reducir significativamente el carbono incrustado a gran escala.
Al entremezclar 1.600 metros cúbicos de madera laminada chilena, la ampliación cubre más de 1.500 toneladas de dióxido de carbono mientras utiliza tablas de madera para temperar la luz solar y gestionar de forma natural el clima interno.
El techo híbrido de acero y madera estabiliza la resistencia con ligereza, mientras que la demanda de energía y residuos se reduce mediante enfoques de diseño energéticamente eficientes y sistemas de aguas grises en lugar de excesos mecánicos.
La reforestación y el rediseño del paisaje sitúan el estadio en su entorno de precordillera, mientras que el uso de acero verde y madera certificada lleva al proyecto hacia un éxito regional LEED.
Lo más llamativo es la disposición a operar un sistema totalmente eléctrico, donde una planta solar dedicada alimenta el recinto, mientras que los sistemas de monitorización de la demanda supervisan el consumo energético en tiempo real.
Los puntos de carga de vehículos eléctricos bordean el perímetro, mientras que la iluminación arquitectónica cambia según el uso para reducir la carga innecesaria.
En un ecosistema futbolístico a menudo obsesionado con la grandeza, el Claro Arena demuestra un progreso medido al demostrar que el prestigio puede estar cómodamente al lado de la prudencia.
En lugar de presumir de sus características, la estructura lo hace discretamente a través de un compromiso con la sostenibilidad que se pone a prueba partido tras partido.
El estadio 5G de Claro: La conectividad como la nueva tribuna
La alianza de derechos de nombre con Claro Chile durará dos décadas, pero su huella inmediata es digital.
La conectividad 5G completa cambia la experiencia del espectador al proporcionar suficiente ancho de banda para garantizar que 20.000 cargas simultáneas nunca tengan retraso, permitiendo que los aficionados en el estadio se conecten sin interrupciones de red.
Esta provisión de internet brinda a los aficionados la oportunidad de revisar repeticiones desde múltiples ángulos segundos después de una decisión polémica, consultar en Google para obtener datos o realizar apuestas en vivo.
Esta colaboración asegura el poder operativo del Universidad Católica y mantiene la identidad de marca de Claro dentro de un hito cívico, todo mientras asegura que los aficionados ya no sufran la ansiedad de perder la señal de su red cuando el estadio se llene.
El presidente del club, Juan Tagle, y el responsable de marketing, Héctor Gómez, describieron previamente este acto como un acuerdo histórico y confirmaron su estatus como un símbolo de innovación.
Sus palabras encuentran verdadera sustancia en un recinto que sirve tanto como el primer estadio completamente ecológico de Chile y como un monumento al mundo digital.
El Claro Arena demuestra que, al combinar arquitectura, ecología y conectividad, Santiago no solo ha remodelado un estadio, sino que ha dado forma a la naturaleza misma de una catedral del fútbol sudamericano.
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