El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, bajo la dirección de Robert F. Kennedy Jr., ha lanzado una actualización significativa de las directrices dietéticas nacionales. Esta iniciativa, alineada con el movimiento ‘Make America Healthy Again’, prioriza una alimentación basada en proteínas de alta calidad, grasas saludables, frutas y verduras, mientras desincentiva el consumo de alimentos ultraprocesados. La nueva pirámide alimenticia, que retoma un formato invertido, refleja un cambio estratégico hacia políticas de prevención en salud, criticando enfoques anteriores por su dependencia en productos de baja calidad y farmacológicos. La secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins, destacó que estas medidas buscan fortalecer el sistema alimentario estadounidense, apoyando a productores locales y enfocándose en el bienestar familiar. Las recomendaciones específicas incluyen aumentar la ingesta de proteínas a 1,2-1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, evitar azúcares añadidos y edulcorantes, especialmente en niños menores de cuatro años, y optar por grasas naturales como aceite de oliva y aguacates. Además, se enfatiza el consumo de granos integrales y se sugiere que dietas bajas en carbohidratos pueden beneficiar a personas con enfermedades crónicas. Este giro ha sido celebrado por influyentes del movimiento MAHA, consolidando su impacto en la agenda política y social de nutrición.
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