La Segunda Brigada Acorazada ‘Cazadores’ del Ejército de Chile enfrenta una crisis de seguridad interna tras dos incidentes graves en Pozo Almonte. Álvaro Sarmiento, un conscripto de 20 años, perdió la vida durante su guardia al interior de la unidad militar, mientras que otro soldado, Cristopher Ponce, está desaparecido, según su familia, que no tiene pistas sobre su paradero. Ambos casos involucran a la misma brigada, lo que ha desatado una investigación conjunta de la Fiscalía Militar y la PDI para esclarecer las circunstancias de la muerte de Sarmiento, con antecedentes proporcionados por el Ejército. Estos hechos ponen en tela de juicio los protocolos de seguridad y bienestar dentro de las fuerzas armadas chilenas, especialmente en un contexto donde la transparencia y la responsabilidad institucional son clave para mantener la confianza pública. La muerte de un conscripto en servicio activo y la desaparición de otro soldado, ambos en la misma unidad, podrían generar repercusiones en la moral militar, la supervisión gubernamental y las relaciones con la sociedad civil, intensificando el escrutinio sobre las prácticas del Ejército en regiones como Pozo Almonte. Las autoridades no han detallado los próximos pasos, pero la investigación en curso determinará si hubo negligencia o fallos operativos, lo que podría llevar a cambios en la formación y supervisión de conscriptos. La familia de Ponce sigue sin respuestas, añadiendo presión para una rápida resolución y mayor claridad en los procedimientos militares.
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