El director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, enfrenta una crisis de credibilidad tras la fuga de dos reos de la ex Penitenciaría, quienes usaron vestimentas similares al uniforme de la institución. En un punto de prensa, Pérez señaló que estos incidentes exponen ‘carencias estructurales históricas’ combinadas con actos de negligencia y ‘ripios procedimentales’, lo que ha generado irregularidades en el servicio penitenciario. Pérez detalló que las deficiencias incluyen problemas de infraestructura, tecnología, falta de recursos humanos, vehículos insuficientes y carencias en atención psicosocial para los funcionarios. Añadió que la población carcelaria ha aumentado de forma explosiva, mientras la planta de personal se estanca, dificultando la labor diaria. Además, afirmó que estos últimos siete meses han sido ‘muy desgastantes, muy fuertes, han sido siete meses terribles a cargo de Gendarmería’. El director enfatizó que su gestión no ha escondido problemas ni ha permitido impunidad, enfrentando la corrupción como nunca antes. Planteó que en años anteriores hubo un estilo de guardar silencio cómplice y no sancionar deficiencias, lo que ahora genera descontento entre corruptos y sus redes, así como entre los internos. Esto subraya un choque interno en la institución, con riesgos para la seguridad pública y la confianza en el sistema penitenciario.
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