Estados Unidos culminó una operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano, el 3 de enero de 2026. Esta acción marcó el punto final de una estrategia de 28 semanas, justificada por Washington bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico, aunque con el objetivo declarado de impulsar un cambio de gobierno en Venezuela. La escalada comenzó a mediados de agosto de 2025, cuando Estados Unidos ofreció recompensas por información que condujera al arresto de Maduro y desplegó una flota militar significativa en el Caribe, encabezada por el portaaeronaves USS Gerald Ford. En respuesta, Venezuela decretó la movilización de milicianos, preparándose para una posible confrontación armada. Posteriormente, Estados Unidos intensificó su postura al atacar embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas, con más de 30 barcos bombardeados y al menos 112 fallecidos según cifras norteamericanas. En un movimiento estratégico, el Departamento de Estado designó al Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera, acusando a Maduro de liderar esta red criminal. La tensión escaló con el cierre del espacio aéreo venezolano por parte de Washington en diciembre, tras advertencias de seguridad que llevaron a aerolíneas a suspender operaciones. Venezuela revocó permisos de vuelo a compañías como Iberia y Turkish Airlines.
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